Muere a los 99 años Alexander Butterfield, el asesor que reveló las cintas de Watergate
Butterfield, exasesor de la Casa Blanca, dejó un legado significativo al exponer las irregularidades del gobierno de Nixon.

Alexander Butterfield, el exasesor de la Casa Blanca que reveló la existencia del sistema secreto de grabación del presidente Richard Nixon y aceleró su renuncia tras el escándalo de Watergate, murió a los 99 años, según informó la agencia AP.
Su fallecimiento fue confirmado a The Associated Press por su esposa, Kim, y por John Dean, quien también fue asesor de la Casa Blanca durante el escándalo y posteriormente ayudó a exponer las irregularidades.
“Tenía la gran responsabilidad de revelar algo que había jurado guardar en secreto, como la instalación del sistema de grabación de Nixon”, dijo Dean. “Se puso de pie y dijo la verdad”.
De acuerdo con AP, Butterfield era asistente adjunto del presidente y supervisaba el sistema de grabación conectado a dispositivos activados por voz que se instalaron secretamente en cuatro lugares, incluida la Oficina Oval, la Sala del Gabinete, la oficina de Nixon en el Edificio de Oficinas Ejecutivas y el retiro presidencial en Camp David.
Butterfield aseguró posteriormente que, además de él y del presidente, creía que solo el jefe de gabinete de la Casa Blanca, H.R. Haldeman, un asistente suyo y algunos agentes del Servicio Secreto conocían la existencia del sistema.
“Todo fue grabado… mientras el presidente estuvo presente”, dijo Butterfield a los investigadores de Watergate cuando testificó bajo juramento durante una entrevista preliminar.
Revelaciones sobre el escándalo Watergate
Según recuerda AP, las cintas terminaron exponiendo el papel de Nixon en el encubrimiento del allanamiento ocurrido en 1972 en la sede del Partido Demócrata en el complejo Watergate. Para evitar un juicio político en la Cámara de Representantes, Nixon renunció el 9 de agosto de 1974, menos de un mes después de que la Corte Suprema le ordenara entregar las grabaciones al fiscal especial del caso.
Butterfield llegó a considerar que su revelación influyó directamente en el destino del presidente.
«No me gustaba ser la causa, pero sentía que lo era, en muchos sentidos», declaró en una historia oral de 2008 para la Biblioteca y Museo Presidencial de Nixon.
El exfuncionario había llegado a la Casa Blanca tras contactar a su amigo universitario Haldeman, con quien había estudiado en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Entre 1969 y 1973 se desempeñó como asistente adjunto del presidente, secretario del Gabinete y supervisor de varias operaciones de la Casa Blanca.
Cuando los investigadores del Senado comenzaron a indagar sobre el caso Watergate, Butterfield ya había dejado la Casa Blanca para convertirse en administrador de la Administración Federal de Aviación (FAA). Durante un interrogatorio privado el 13 de julio de 1973, un senador le preguntó sobre la posibilidad de que existiera un sistema de grabación en la Casa Blanca, una duda que surgió tras el testimonio de John Dean.
Tres días después, el 16 de julio de 1973, Butterfield reveló públicamente ante el Comité Selecto del Senado sobre Actividades de la Campaña Presidencial que el presidente había instalado un sistema para grabar todas sus conversaciones, una revelación que sorprendió tanto a aliados como a críticos de Nixon, reportó AP.
La lucha legal por acceder a esas grabaciones duró cerca de un año, hasta que en julio de 1974 la Corte Suprema dictaminó por unanimidad que Nixon debía entregarlas.
Miles de horas de esas cintas —que hoy se encuentran bajo custodia de los Archivos Nacionales— ofrecieron una visión sin precedentes de la presidencia de Nixon, incluyendo conversaciones en las que se evidenciaban su temperamento, lenguaje vulgar y opiniones racistas o intolerantes, según AP.
“Simplemente pensé: 'Cuando escuchen esas cintas...' O sea, sabía lo que contenían... son explosivas”, declaró Butterfield a la Biblioteca Nixon. “Supongo que no preví que el presidente podría ser destituido o sometido a un juicio político, pero pensé que serían unos años peligrosos para él. Supongo que no podía concebir que (Nixon) fuera obligado a dejar el cargo. Nunca antes había sucedido”.
Butterfield creía que el presidente Gerald Ford lo despidió como administrador de la FAA en 1975 como parte de acuerdos internos tras la salida de Nixon. También afirmó que fue objeto de persecución después de su testimonio ante el Senado.
Tras dejar el gobierno, trabajó como ejecutivo de negocios en California y en 1994 obtuvo una maestría en la Universidad de California en San Diego.
Alexander Porter Butterfield nació el 6 de abril de 1926 en Pensacola, Florida. Abandonó temporalmente la UCLA para unirse a la Marina y posteriormente obtuvo una licenciatura en la Universidad de Maryland en 1956 y una maestría en la Universidad George Washington en 1967.
En 1948 ingresó a la Fuerza Aérea de Estados Unidos, donde sirvió como instructor durante la Guerra de Corea y posteriormente fue destinado a Alemania. También ocupó puestos militares en Washington y en Australia antes de retirarse con el rango de coronel tras dos décadas de servicio.
Críticas a Nixon
En años posteriores, Butterfield fue crítico de su antiguo jefe. Aunque reconoció sus logros en política exterior, lo describió como “un hombre poco honesto” y “un estafador”, y sostuvo que Nixon sabía del robo de Watergate antes de que ocurriera y dirigió el encubrimiento.
Butterfield recordó que el día en que Nixon anunció su renuncia se encontró “aplaudiendo... simplemente aplaudiendo”.
“No pensé que pasaría nada durante un tiempo”, dijo. “Este tipo era el cabecilla”

