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Judith Prat
Judith Prat

"Aquella niebla, este silencio": las huellas de una historia silenciada

La fotógrafa española Judith Prat está presentando su exposición individual hasta el 22 de noviembre en el Centro Cultural de España. También exhibe una obra mural en el Museo de Arte Moderno, extendiendo la muestra más allá de la sede principal

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Aquella niebla, este silencio: las huellas de una historia silenciada
Judith Prat presenta en el Centro Cultural de España en República Dominicana "Aquella niebla, este silencio", su proyecto sobre la memoria esclavista. (CARLOS ACERO RUIZ)

La fotografía documental suele enfrentarse a una complicada paradoja: ¿cómo representar aquello de lo que ya no queda una imagen posible?

En Aquella niebla, este silencio, la fotógrafa y documentalista española Judith Prat aborda esa dificultad desde un territorio particularmente complejo: la memoria del comercio transatlántico de personas esclavizadas y, específicamente, la participación española y de otros países europeos en ese sistema de explotación.

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Infografía
La fotógrafa y documentalista española Judith Prat. (CARLOS ACERO)

La exposición se presenta actualmente en el Centro Cultural de España, en el marco de la XII edición de PhotoImagen.

Esta singular puesta en escena, curada por Semíramis González, forma parte de un proyecto itinerante iniciado en España y presentado en PHotoESPAÑA 2025, tanto en Madrid como en Zaragoza, y que adquiere en República Dominicana una resonancia distinta.

Fotografiar las huellas de lo que ya no está

La formación inicial de Prat en derecho parece encontrar una prolongación en su manera de entender la fotografía.

Tres años de trabajo, de viajes, así como una investigación sostenida en archivos, documentos, territorios y testimonios, le han permitido reconstruir entramados de la trata esclavista, llevada a cabo siglos atrás, siguiendo la pista a las redes económicas para tratar de recomponer los hechos acordes con sus indicios encontrados.

La cámara posteriormente registra imágenes, para convertir la indagación en una experiencia visual. Prat no intenta reconstruir literalmente la esclavitud ni representar retrospectivamente su violencia.

Del barco esclavista a los ingenios azucareros

Su estrategia resulta más interesante: fotografiar las huellas, los lugares y las ausencias. El proyecto llevó a la artista a recorrer los vértices de aquella geografía comercial: los puertos españoles de Cádiz y Barcelona, las costas africanas de Ghana y Sierra Leona y territorios americanos como Cuba y, en esta nueva etapa, República Dominicana.

Esa decisión determina la naturaleza de la muestra. Estamos ante una fotografía que renuncia, en buena medida, al instante decisivo y a la representación efectista del sufrimiento. Los paisajes actuales parecen contener acontecimientos que ya no podemos ver.

El mar, la vegetación, la arquitectura, antiguas ruinas, los documentos y los rostros de descendientes de esclavos africanos funcionan menos como pruebas autosuficientes que como fragmentos de una arqueología visual. Prat obliga de esta manera al espectador a completar mentalmente aquello que permanece fuera de campo, como parte de una historia tantas veces silenciada.

En Santo Domingo esta exposición adquiere inevitablemente una dimensión adicional. El territorio dominicano no constituye un simple destino de la itinerancia, sino uno de los espacios históricos implicados en aquello que las fotografías interrogan.

Esa circunstancia modifica nuestra mirada: lo que en una sala europea puede percibirse como revisión de un pasado colonial, aquí entra en contacto con una memoria territorial todavía reconocible.

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Infografía
Aquella niebla, este silencio, exposición fotográfica de Judith Prat en el Centro Cultural de España. (CARLOS ACERO)

Una segunda parte de esta muestra se exhibe en la tercera planta del Museo de Arte Moderno (MAM), a manera colaborativa con la dominicana Aniova Prandy, quien presenta la instalación The sugar mafaa, con la cual recibió el Gran Premio de la 29 Bienal Nacional de Artes Visuales en el 2021.

Ambas en perfecta sintonía sobre el tema de la esclavitud en torno a los antiguos ingenios azucareros de la colonia. Prat por su lado recrea en su obra mural una embarcación esclavista, simbolizada por 482 fotografías y funciona como una representación alegórica de un barco negrero y de la travesía atlántica de las personas esclavizadas.

El número no es arbitrario: remite al célebre diagrama del barco Brookes, utilizado por el movimiento abolicionista británico para mostrar visualmente cómo podían ser hacinadas personas esclavizadas dentro de un navío. Prat recupera esa referencia histórica y la transforma mediante el lenguaje fotográfico contemporáneo.

La relación entre ambas piezas resulta particularmente fértil. Barco esclavista se concentra simbólicamente en el desplazamiento transatlántico, mientras que Sugar Maafa recupera la memoria de las personas esclavizadas sometidas al trabajo forzado en las haciendas azucareras dominicanas durante el período colonial.

De alguna manera, el diálogo permite leer dos momentos de una misma estructura histórica: la travesía y el destino; el océano y la plantación.

Hay que indicar que este proyecto de Judith Prat fue nominado para el prestigioso galardón Leica Oskar Barnack Award, que se exhibe actualmente con sus 45 ganadores (1980-2025) en la colectiva El gran relato, en el segundo piso del Museo de Arte Moderno, también en PhotoImagen.

Aquella niebla, este silencio funciona mejor en sus dos espacios cuando confía en esa capacidad de la fotografía para sugerir sin ilustrar.

Su principal virtud no consiste en ofrecer respuestas definitivas, sino en señalar los vacíos de una historia que durante demasiado tiempo permaneció en los márgenes de la memoria.

Judith Prat fotografía precisamente ese espacio incierto entre lo visible y lo borrado. Y allí, en lo que la imagen no muestra, pero consigue hacernos buscar, reside la fuerza de la exposición.

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