Pía León: una inspiración desde el territorio
El trabajo de la chef peruana en MIL Centro y junto a Mater Iniciativa demuestra cómo la cocina puede convertirse en una herramienta para investigar, preservar y valorar un territorio

Soy una gran admiradora de la cultura gastronómica peruana. Perú ha sido, sin duda, una de mis grandes inspiraciones y uno de los referentes que me han motivado a mirar profundamente hacia mi propio territorio y a desarrollar el trabajo que hoy realizo en mi país.
En este escrito quiero compartir mi admiración por el extraordinario trabajo de Pía León.

Tuve la oportunidad de viajar a Perú de su mano y conocer de cerca parte del maravilloso trabajo que viene desarrollando. Poder vivir esa experiencia y comprender su visión desde el territorio fue profundamente inspirador para mí.
Desde Kjolle, su restaurante, Pía desarrolla una cocina extraordinaria, sensible y profundamente conectada con los productos y ecosistemas del Perú.
Pero es en MIL Centro, junto a Virgilio Martínez y todo el equipo de Mater Iniciativa, donde su visión adquiere una dimensión que, para mí, trasciende por completo el concepto tradicional de restaurante.
MIL Centro no es simplemente un restaurante. Es un proyecto de territorio.
Ubicado frente a las terrazas de Moray, a aproximadamente 3,500–3,600 metros sobre el nivel del mar, el proyecto plantea un diálogo entre gastronomía, biodiversidad, agricultura, cultura, ciencia, investigación y comunidades. Allí, la cocina se convierte en una herramienta para comprender y valorar el territorio.
Trabajar con las comunidades
Una de las cosas que más admiro de este proyecto es su relación con las comunidades locales.
Los campesinos participan en proyectos agrícolas y de investigación, aportando conocimientos que han sido transmitidos de generación en generación. De esta manera, el proyecto no solamente utiliza productos del territorio: también reconoce a las personas que han cuidado, cultivado y preservado ese territorio durante siglos.
Recuperar y valorizar los productos andinos
En los terrenos vinculados a MIL se han cultivado y estudiado numerosas variedades de papas nativas, habas, mashua, quinua, kañihua y otros productos propios de los Andes.
Lo extraordinario es que el objetivo no consiste únicamente en llevar estos ingredientes a un plato. Se trata de conocerlos, preservarlos, comprender su historia y devolverles valor desde una gastronomía contemporánea, sin romper el vínculo que tienen con su origen.
La biodiversidad como fuente de conocimiento
A través de Mater Iniciativa se desarrolla también un importante trabajo de investigación sobre la biodiversidad de Moray.
El Catálogo Etnobotánico Moray, iniciado en 2023, registra muestras botánicas de los alrededores de MIL y estudia sus diferentes usos alimentarios, medicinales, culturales y tintóreos, así como la relación que las comunidades mantienen con estas plantas.
Esto demuestra algo que considero fundamental: investigar un ingrediente no significa solamente conocer su sabor. Significa entender su historia, su ecosistema, sus usos, las personas que lo conocen y la memoria que existe detrás de él.
Recuperar conocimientos ancestrales
Otra dimensión que considero profundamente valiosa es la recuperación de los conocimientos ancestrales.
Las plantas, semillas y cultivos no son simplemente materias primas. Son parte de una cultura.
Por eso, el trabajo de Pía, Virgilio y Mater no se limita a identificar especies o descubrir nuevos ingredientes. Busca comprender y documentar el conocimiento cultural asociado a ellos, reconociendo el enorme valor que existe en la sabiduría de las comunidades.
Investigación gastronómica
Toda esta investigación encuentra posteriormente un lenguaje en la cocina.
Mater y MIL experimentan con ingredientes del territorio, fermentaciones, técnicas de preservación, hierbas, tubérculos y otros productos, convirtiendo el conocimiento científico y ancestral en una gastronomía profundamente vinculada a los ecosistemas de Moray.
Y es precisamente ahí donde encuentro una de las grandes enseñanzas de Pía León: el ingrediente no comienza en la cocina. Comienza en la tierra.
Comienza en la semilla, en el agricultor, en la comunidad, en la memoria, en el clima, en la biodiversidad y en la historia de un territorio.
Pía ha contribuido a transformar la manera en que entendemos la relación entre un restaurante y su entorno. Su trabajo demuestra que un restaurante puede ser mucho más que un lugar donde se sirve comida: puede convertirse en un espacio de investigación, conservación, educación, desarrollo comunitario y construcción de identidad.
Una inspiración para nuestro propio territorio
Todo lo que pude conocer y vivir en Perú me hizo mirar todavía con más fuerza hacia mi propio país.
Porque así como Pía y el equipo de Mater han decidido estudiar, proteger y poner en valor la riqueza de Moray y de los Andes, nosotros también tenemos una responsabilidad con nuestros propios territorios.
En mi caso, mirar hacia nuestro territorio significa reconocer la inmensa riqueza agrícola, cultural y gastronómica que existe en nuestra tierra; acercarme a nuestros productores, conocer nuestros cultivos, recuperar productos, documentar historias y entender cómo todo ese conocimiento puede convertirse en una gastronomía contemporánea que hable de quiénes somos.
Por eso, el trabajo de Pía León no solamente me inspira como cocinera. Me inspira como mujer, como dominicana y como alguien que cree profundamente que la gastronomía puede ser una herramienta para preservar nuestra identidad y transformar nuestro territorio.
Me siento profundamente orgullosa de que mujeres como ella representen al mundo de la cocina con tanta sensibilidad, inteligencia y compromiso.
Mujeres que nos demuestran que podemos cocinar, investigar, liderar, crear y, al mismo tiempo, trabajar por nuestras comunidades y nuestros territorios.
Esto es un ejemplo de que la alta gastronomía puede tener raíces profundas en la tierra.
Confirmando además que para construir una gastronomía con identidad, primero tenemos que mirar hacia adentro: hacia nuestra tierra, nuestros agricultores, nuestras comunidades, nuestros productos y nuestra memoria.
Porque cuando conocemos y valoramos lo que tenemos, podemos contarle al mundo quiénes somos.
















Chef Tita