×
Versión Impresa
Día Jueves, 19 de Febrero de 2026 Edición 7251.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Gonzalo Núñez: humor y nostalgia

El equilibrio entre el rigor del periodismo y el arrebato de la ficción

Expandir imagen
Gonzalo Núñez: humor y nostalgia
El periodista Gonzalo Núñez, autor del libro de cuentos "Los búlgaros". (FUENTE EXTERNA)

A Gonzalo Núñez llegué por su humor, uno que se asoma incluso en su manera de estar en redes sociales.

Así que me aventuré a leer su libro de cuentos Los búlgaros (2023), relatos que se deslizan entre la risa y la nostalgia: escenas cotidianas, relaciones de pareja que no terminan de cuajar y personajes que transitan por una ciudad.

Núñez lleva más de una década en la prensa, escribiendo sobre diversos temas, especialmente cultura: libros, cine y arte. Antes que lector, fue un escritor en ciernes.

De niño ya llenaba cuadernos con historias, y más adelante entendió que lo suyo estaba ahí, aunque no tuviera del todo claro por dónde encauzarlo. Eligió la carrera de periodismo, pero incluso dentro del oficio ha buscado siempre algo más que la noticia: una voz propia. 

Durante años ha transitado distintos registros —radio, televisión, prensa escrita—, aunque ha sido en esta última donde ha encontrado su lugar. Y, sin embargo, hay en él una tensión persistente, casi inevitable, entre el periodista y el escritor.

Mientras el primero responde al ritmo de la actualidad, el segundo exige otra cosa: pausa, silencio, una disposición distinta ante las palabras.

Pero la literatura siempre reaparece. A ráfagas, por impulsos, sin método fijo. Núñez lo admite sin rodeos: no es un escritor disciplinado, sino alguien que escribe cuando encuentra el carril. Es un arrebato que puede desaparecer durante meses para luego volver con intensidad.

Los búlgaros nace, precisamente, de ese ritmo irregular. Durante un tiempo, incluso, esos cuentos parecían destinados a quedarse en el cajón.

Hasta que el editor de Sr. Scott Libros se acercó a él, tras leer algunas de sus columnas sobre el amor y las relaciones, y le pidió ver si tenía algo más. Núñez tenía estos cuentos. Y así, casi sin proponérselo, comenzó su camino como narrador. Luego vendría la novela Los retratos desparejados (2025).

Núñez compara la escritura de cuentos con relaciones pasajeras —intensas, breves— y la novela con un matrimonio que exige tiempo, atención, una convivencia prolongada. Mientras el cuento se deja ir, la novela permanece, incluso cuando no se está escribiendo: no se abandona del todo, te habita. 

Y luego está Madrid. No solo como escenario, sino como atmósfera. Los cuentos están atravesados por una ciudad vivida —Chamberí, sus calles, sus pisos— que, vista a la distancia, adquiere un tono inevitablemente melancólico.

Porque si algo tiene el humor de Núñez es esa nostalgia que conmueve y, al mismo tiempo, arranca una sonrisa.

TEMAS -

Abogada especialista en derecho administrativo, entusiasta de la cultura y la palabra escrita.