Calor y piel infantil, cuáles son las condiciones de salud más frecuentes y cómo prevenirlas
La dermatóloga Dayhana Santiago habla sobre las principales problemas de la piel que causa el extremo calor en los niños

Las altas temperaturas pueden ser molestas y causar daños en la piel. En los niños, especialmente en los más pequeños, el sudor y la exposición al sol pueden convertirse en factores que favorecen distintas afecciones de la piel.
En República Dominicana el calor está todos los meses, una de las consultas más frecuentes en dermatología pediátrica es por la miliaria, conocida popularmente como sarpullido por calor. La doctora Dayhana Santiago, dermatóloga, explica que esta condición aparece cuando las glándulas sudoríparas no consiguen drenar adecuadamente el sudor hacia la superficie de la piel.
“Esa glándula sudorípara se llena de sudor y no tiene la capacidad de drenar ese sudor fuera de la piel”, señala. La acumulación provoca inflamación y la aparición de pequeñas lesiones, particularmente en ambientes calurosos y húmedos.
Para prevenirla, la especialista recomienda mantener a los niños bien hidratados y procurar que permanezcan en lugares frescos, evitando, en la medida de lo posible, el exceso de calor y sudor.
La miliaria no es la única condición que puede aumentar durante los meses de mayor temperatura. El calor y la humedad también crean un ambiente favorable para determinadas infecciones por hongos.
Santiago menciona entre ellas la pitiriasis versicolor, conocida popularmente como “paños”, además de las infecciones por hongos que pueden aparecer en los pies debido al incremento de la sudoración.
Por esta razón, la especialista llama a los padres a observar cualquier cambio en la piel de sus hijos y evitar asumir que toda lesión responde al mismo problema.
Errores frecuentes

Uno de los errores que la dermatóloga encuentra con frecuencia en consulta ocurre durante el manejo de la pañalitis. Algunas familias recurren a polvos o talcos como una práctica tradicional para mantener seca la zona.
Sin embargo, Santiago desaconseja su utilización, particularmente en bebés, debido al riesgo de inhalación del polvo. Además, advierte que determinados productos pueden favorecer el crecimiento de hongos cuando existe una infección.
Otro error frecuente es la automedicación. Ante una lesión, los padres pueden recurrir a productos recomendados por familiares, vecinos o incluso adquiridos directamente en una farmacia.
“Muchas veces la gente va a la farmacia y coge cualquier cosa, compra cualquier cosa”, comenta la dermatóloga. El problema, explica, es que cuando el paciente finalmente llega a consulta, la lesión puede estar modificada por los productos utilizados, lo que dificulta establecer cuál era la condición inicial y su tratamiento.
No toda lesión es un hongo
La especialista también advierte sobre la costumbre de utilizar una misma crema para distintas afecciones de la piel. En particular, llama la atención sobre los productos que contienen esteroides, que pueden empeorar algunas infecciones cuando se utilizan sin indicación médica.
“Si tu niño lo que tiene es un hongo, no le pongas cualquier cosa, no le pongas un esteroide porque lo vas a empeorar”, enfatiza.
Para Santiago, el acceso a información a través de redes sociales como TikTok e Instagram no debe sustituir la valoración de un profesional.
“El conocimiento científico nunca se va a reemplazar”, afirma, al tiempo que recomienda evitar experimentar con cremas o tratamientos encontrados en internet.
¿Cuándo consultar al dermatólogo?

La visita al dermatólogo no debería reservarse exclusivamente para cuando una lesión ya se ha agravado. La especialista considera que la piel merece la misma atención preventiva que otros órganos y recuerda que es el órgano más grande del cuerpo.
Los padres deben prestar especial atención a lunares o nevos que cambien de tamaño, lesiones nuevas o que presenten modificaciones y alteraciones persistentes en el cuero cabelludo.
Una lesión en esta zona, por ejemplo, puede ser interpretada como un hongo cuando en realidad podría tratarse de otra condición, como la alopecia areata.
“Siempre revisar la piel de sus niños y no esperar a que esto se empeore para poder buscar ayuda”, recomienda.
El protector solar también forma parte del cuidado diario
La protección frente al sol es otro de los aspectos fundamentales en el cuidado de la piel infantil, particularmente en países tropicales como República Dominicana.
Para los más pequeños, Santiago recomienda optar por protectores solares minerales o físicos, cuyos principales componentes suelen incluir minerales como el óxido de zinc.
Estos productos pueden dejar un acabado blanquecino sobre la piel, una característica que, aunque para algunas personas resulta menos estética, no debería ser motivo para descartarlos en los niños.
“Mientras menos ingredientes tengan, pues es mejor para la piel de los niños”, sostiene la dermatóloga.
Según la especialista, el protector solar puede comenzar a utilizarse a partir de los seis meses de edad. Y su aplicación no debería limitarse a los días de playa o piscina.
Las actividades cotidianas también cuentan: el recreo escolar, los paseos y otros momentos de exposición al aire libre forman parte de la radiación solar acumulada a lo largo de la vida.
En los niños más pequeños, de seis meses, uno y dos años, recomienda elegir productos formulados específicamente para esta etapa, identificados en el envase como infantiles o para niños.
La razón está en las características de su piel: “Es una piel muy delgada”, explica.
La dermatóloga insiste en que la protección solar debe convertirse en un hábito desde la infancia. El objetivo no es únicamente evitar una quemadura inmediata, sino reducir la exposición acumulada a la radiación ultravioleta, uno de los factores relacionados con el daño solar y el cáncer de piel a largo plazo.

Mayra Pérez Castillo