¿Refrigeras correctamente tus alimentos? Te contamos cómo debe ser este proceso
Mantener la cadena de frío es lo más recomendable a la hora de guardar y utilizar todo lo que tenemos

La refrigeración se ha convertido en una aliada indispensable en los hogares modernos. Desde conservar frutas y vegetales hasta prolongar la vida útil de carnes y comidas preparadas, el refrigerador desempeña un papel clave en la seguridad alimentaria.
Sin embargo, una mala organización o el desconocimiento sobre cómo almacenar los alimentos puede favorecer la proliferación de bacterias y aumentar el riesgo de enfermedades.
En el marco del Día Mundial de la Refrigeración, expertos en gastronomía y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) recuerdan que no basta con mantener los alimentos fríos:
También es fundamental respetar la cadena de frío, distribuir correctamente los productos dentro de la nevera y manipularlos de forma segura.
"Mantener la cadena de frío es lo más recomendable a la hora de guardar y utilizar todo lo que tenemos", explica el chef Wandy Robles Lamouth, quien advierte que todos los alimentos perecederos tienen un tiempo limitado de conservación y que el estado del refrigerador influye directamente en su calidad.
Uno de los errores más frecuentes, señala, es sobrecargar la nevera. Cuando está demasiado llena, el aire frío no circula adecuadamente, disminuyendo la capacidad de refrigeración y acelerando el deterioro de algunos productos.
La organización de los alimentos también resulta determinante para evitar la contaminación cruzada. Robles recomienda colocar los alimentos ya cocidos en los estantes superiores y reservar los inferiores para las carnes crudas, ya que estas pueden desprender líquidos que contaminen los productos listos para consumir.
Asimismo, aconseja almacenar las frutas y vegetales en las áreas menos frías del refrigerador, mientras que las carnes y los productos cocidos que no se consumirán de inmediato pueden conservarse en el congelador. Incluso el pan puede congelarse para prolongar su vida útil y prevenir la aparición de moho.
Lo que recomienda la FDA

La FDA enfatiza que una correcta refrigeración debe ir acompañada de buenas prácticas de manipulación de alimentos.
Entre ellas destaca que los alimentos deben marinarse siempre dentro del refrigerador, nunca sobre la encimera de la cocina, ya que las bacterias pueden multiplicarse rápidamente a temperatura ambiente. Además, el líquido utilizado para marinar no debe reutilizarse como salsa, a menos que se hierva previamente.
La limpieza periódica del refrigerador también es esencial. Limpiar de inmediato los derrames ayuda a evitar la propagación de bacterias como la Listeria, especialmente cuando los líquidos provenientes de carnes crudas entran en contacto con otros alimentos.
Otra recomendación consiste en mantener todos los alimentos cubiertos, utilizando recipientes con tapa o bolsas herméticas. En el caso de los huevos, la FDA aconseja conservarlos dentro de su caja original y colocarlos en el interior del refrigerador, en lugar de la puerta, donde la temperatura suele variar con mayor frecuencia.
También recuerda revisar regularmente las fechas de vencimiento y desechar cualquier alimento que haya expirado o cuya calidad genere dudas. En el caso de la fórmula infantil, insiste en respetar estrictamente la fecha de caducidad indicada por el fabricante.
Desde la compra hasta la mesa
La seguridad alimentaria comienza incluso antes de llegar a casa. Al momento de realizar las compras, los expertos recomiendan mantener refrigerados los productos perecederos lo antes posible y asegurarse de que el refrigerador funcione a una temperatura inferior a los 5 grados Celsius, límite que ayuda a frenar el crecimiento de bacterias y hongos.
Dentro de la nevera, los lácteos deben permanecer en los estantes superiores, al igual que los alimentos cocidos, siempre almacenados en recipientes cerrados y únicamente después de que hayan perdido el calor. Las carnes crudas deben mantenerse en el estante inferior y separadas entre sí para evitar derrames y contaminación cruzada.
Las frutas, vegetales y productos lácteos no deben almacenarse junto a las carnes crudas. En la despensa, por su parte, los ingredientes secos deben conservarse en envases herméticos y los paquetes abiertos mantenerse bien cerrados para protegerlos de la humedad y las plagas.
Los especialistas también recuerdan la importancia del lavado de manos antes y después de manipular alimentos y recomiendan utilizar utensilios diferentes para carnes, vegetales y otros productos, evitando así la transferencia de microorganismos entre ellos.
