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Antes de extraer el oro: ¿cómo manejan la biodiversidad en Pueblo Viejo?

La minera asegura que la presencia de fauna y flora vulnerable puede detener temporalmente trabajos para permitir su rescate

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Antes de extraer el oro: ¿cómo manejan la biodiversidad en Pueblo Viejo?
El gecko anillado o de bandas de Samaná (Sphaerodactylus samanensis), una de las especies endémicas que pueden encontrarse en Pueblo Viejo. (DANIA ACEVEDO)

En una de las zonas de operación minera más grandes de la región, ubicada en la provincia Sánchez Ramírez, el oro y la plata no son lo único que concentra el terreno. Especies de flora y fauna nativas y endémicas de la isla forman parte de una valiosa diversidad biológica.

Ante esa realidad, los planes de trabajo en la mina pueden cambiar temporalmente por la presencia de especies vulnerables, de acuerdo con lo explicado por los ejecutivos de Barrick Pueblo Viejo, la empresa que explota yacimientos valiosos en esta zona, cuya actividad industrial debe compartir con el ecosistema natural. 

Antes de que las máquinas entren

Antes de realizar operaciones en cualquier entorno de la mina, el departamento de biodiversidad lleva a cabo un levantamiento, explica Yaritza Sosa, especialista ambiental de Barrick. “En caso de que identifiquemos alguna de las especies que tenemos protegidas. Nuestra área tiene que proceder a rescatarla y relocalizarla”, señala.

La relocalización o translocación consiste en el traslado de animales o plantas desde su hábitat natural o desde un sitio que será alterado hacia una nueva zona silvestre. Esta práctica se emplea como medida de mitigación ambiental ante obras de infraestructura, el tráfico ilegal de especies o como forma de adaptación al cambio climático. 

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A través de este código los trabajadores de la mina pueden reportar si observaron alguna especie en la zona a intervenir. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

El procedimiento puede variar según las características del terreno y de la especie. Sosa cita, por ejemplo, el proceso que se lleva a cabo en las zonas cársticas de la mina con las jutías: “Hay muchos rastros o factores que el personal toma en consideración, como la orina, las heces o las roeduras en las plantas de las que las jutías se alimentan”.

Una vez capturados, los ejemplares son medidos, pesados e identificados. También pueden permanecer entre tres y siete días en una instalación de cuarentena acondicionada con piedras, ramas y otros elementos destinados a reproducir parte de las condiciones de su hábitat. Posteriormente, son relocalizados en áreas autorizadas para ello, entre ellas el Parque Nacional Aniana Vargas.

Entre 2019 y 2026, Barrick reporta la relocalización de 57,000 individuos de fauna y 64,000 de flora.

Sosa detalla que, además de la relocalización, la empresa maneja otras estrategias, como la creación de corredores ecológicos. “Cuando las áreas nos solicitan un polígono en específico, en muchas ocasiones nosotros asesoramos para que dejen ciertos corredores que permitan la migración de las especies de un lugar a otro”, indica.

Plan de biodiversidad

Antes del inicio de las operaciones de la mina, se desarrolló un plan de biodiversidad de acuerdo con las normas ambientales dominicanas, precisa Yeishon Adames, especialista ambiental en biodiversidad de la minera. Esa estrategia incluye intervenciones para la conservación de 20 especies de fauna y flora de la zona.

Los ejemplares fueron seleccionados utilizando como criterios las listas rojas de especies amenazadas de la República Dominicana y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), además de animales de interés social o cultural.

Las ranas arborícola de La Española, verde y de dedos de espuela, así como el gecko de Samaná, la jutía y la cigua palmera, son algunos de los ejemplares priorizados para la conservación.

En cuanto a la flora, la empresa promueve las especies el maricao, la guayaba de indio, el palo de indio, la mara, el algarrobo y la guama. La selección de cada una responde a criterios técnicos relacionados con su adaptación al sitio, su contribución a la recuperación del suelo y del hábitat y su importancia para la fauna local.

Pueblo Viejo mantiene un vivero que produce alrededor de 30,000 plantas al año. Aquí se reproducen unas 24 especies utilizadas principalmente en labores de rehabilitación y jornadas de reforestación.

En lo que va del 2026, se han sembrado más de 2,500 árboles y arbustos de especies nativas para la rehabilitación de áreas intervenidas y proyectos de restauración ecológica.

El gecko de Samaná

A mediados del 2025, se divulgaron estudios que permitieron a la UICN reclasificar el nivel de amenaza del gecko anillado o de bandas de Samaná (Sphaerodactylus samanensis), una especie endémica de la República Dominicana, al determinar que su distribución no se limitaba únicamente a la citada provincia.

Adames recuerda que la especie fue reportada en Pueblo Viejo por primera vez en el 2018. Posteriormente, estudios de campo identificaron ejemplares en el Parque Nacional Aniana Vargas. Tras su descubrimiento en la mina, el reptil fue incluido en las estrategias de conservación.

Otros proyectos desarrollados buscan conocer la biodiversidad sin necesidad de capturar directamente a los animales.

Desde el 2024, Pueblo Viejo desarrolla campañas de ADN ambiental. Los técnicos recogen agua en diferentes puntos, la pasan por filtros y envían esos materiales al laboratorio para identificar rastros genéticos dejados por organismos presentes en el entorno.

Especies introducidas

La introducción de especies que no son propias del área y que desplazan a los ejemplares nativos constituye uno de los grandes desafíos que enfrenta la diversidad biológica. Los representantes de Barrick indican que, en el caso de Pueblo Viejo, animales como perros, gatos o hurones afectan a las especies locales al desplazarlas.

La empresa reporta la gestión de 410 perros y gatos entre el 2022 y junio del 2026. Durante una campaña piloto se localizaron 36 hurones en el 2025, a los que se les practicó la eutanasia. En el caso de los perros y gatos, estos son enviados a una veterinaria con la que la minera tiene un acuerdo.

El compromiso es que los castren y den hospedaje durante seis meses para luego darlos en adopción.

En el caso de la flora, el personal explica que la acacia, la leucaena y la calliandra constituyen las principales especies invasoras de la zona. La estrategia de mitigación incluye la poda y la posterior siembra del área con especies nativas o endémicas.  

Abejas: proveedoras de información

A unos kilómetros de las áreas de extracción, el recorrido por el terreno de la mina llega hasta uno de los apiarios, cuyas abejas constituyen una de las principales fuentes de información para las estrategias de monitoreo. “A pesar de que las abejas son especies introducidas, cumplen un rol importante en la naturaleza. ¿Qué podemos obtener a partir de ellas? Datos de biomonitoreo. Eso nos dice a nosotros qué tan bien estamos haciendo las cosas”, explica Yeishon Adames. 

Pueblo Viejo mantiene colmenas de monitoreo en tres zonas de la mina. Según los especialistas, la capacidad de las abejas para desplazarse entre dos y tres kilómetros alrededor de sus colmenas permite utilizarlas como bioindicadores de las condiciones de su entorno. El departamento de biodiversidad toma muestras de miel, polen y otros materiales asociados a las colmenas para obtener información relacionada con la vegetación, los pesticidas, las partículas y los metales traza.

TEMAS -

Egresada de la UASD de la carrera de Comunicación Social, mención Periodismo. Ha participado como colaboradora en programas radiales y como periodista en El Nuevo Diario y Diario Libre.