El zeptoverso: los secretos del universo que la ciencia intenta descubrir
El descubrimiento de un fenómeno que ocurre una vez entre 10,000 millones de desintegraciones abre una nueva ventana al mundo de las partículas

Un equipo de físicos detectó señales de un fenómeno que ocurre apenas una vez entre 10,000 millones de partículas. El hallazgo podría ayudar a descubrir secretos sobre el origen del universo.
¿Te imaginas un mundo tan pequeño que ni siquiera los microscopios más potentes pueden observarlo? Un mundo donde podrían esconderse partículas desconocidas que ayudarían a explicar cómo se formó el universo.
Los científicos tienen un nombre para esa escala de la naturaleza: zeptoverso.
El pasado 3 de noviembre de 2026, investigadores del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), en colaboración con la Universidad de Cambridge, anunciaron un avance que podría acercarlos a su estudio.
Después de más de cuatro décadas de investigaciones, encontraron evidencias de uno de los fenómenos más raros de la física.
Pero ¿qué significa esto y por qué es importante?
Primero, ¿qué es el zeptoverso?
Para entenderlo, piensa en algo tan pequeño como un átomo. Los átomos forman prácticamente toda la materia que conocemos: nuestro cuerpo, el agua, los árboles y hasta el teléfono que tienes en las manos.
Ahora imagina que pudieras observar algo 100,000 millones de veces más pequeño que un átomo.
Esa es, aproximadamente, la escala de un zeptómetro, una medida equivalente a 0.000000000000000000001 metros.
Los científicos utilizan la palabra zeptoverso para referirse a las distancias extremadamente pequeñas donde podrían manifestarse partículas y fenómenos que todavía desconocemos.
No es otro universo, ni un planeta diminuto, ni un lugar al que podamos viajar. Es una forma de hablar de una escala de la naturaleza que la física intenta investigar.
¿Qué encontraron los científicos?
El descubrimiento tiene que ver con una partícula llamada mesón B neutro, que existe durante una fracción extremadamente pequeña de segundo.
Los investigadores encontraron evidencias de que esta partícula puede transformarse en otras dos, llamadas muón y antimuón.
¿Y qué tiene eso de especial?
Que, según las predicciones, sucede aproximadamente una vez por cada 10,000 millones de desintegraciones.
Para encontrar señales de ese proceso, los científicos analizaron enormes cantidades de información obtenidas en el Gran Colisionador de Hadrones, una máquina que hace chocar protones a velocidades cercanas a la de la luz.
También utilizaron herramientas de inteligencia artificial para distinguir las señales que buscaban entre millones de otros acontecimientos.
¿Quiénes están detrás de la investigación?
El trabajo fue realizado por la colaboración internacional LHCb, mediante un análisis dirigido por los físicos Harry Cliff, de la Universidad de Cambridge, y Marco Santimaria, del Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia.
El equipo de análisis estuvo integrado por 19 investigadores de cinco países.
Cliff explicó que llevaban décadas buscando evidencias de este fenómeno, cuya medición podría permitir estudiar partículas que las máquinas actuales no pueden detectar directamente.
Esa es una de las posibilidades que quieren investigar.
Los científicos saben que sus teorías actuales no explican completamente algunos de los mayores misterios del universo.
Por ejemplo, todavía desconocen qué constituye la materia oscura, una forma de materia cuya presencia se deduce por sus efectos gravitacionales, aunque no se ha identificado directamente.
Tampoco comprenden por completo por qué, después del Big Bang, sobrevivió mucha más materia que antimateria.
El estudio de fenómenos tan raros podría proporcionar nuevas pistas.
La idea es sencilla: si una partícula se comporta de manera diferente a lo que predicen las teorías, podría ser una señal de que existe algo que todavía no conocemos.
¿Entonces descubrieron el zeptoverso?
No exactamente.
Los científicos consiguieron evidencias de que ocurre una transformación de partículas extremadamente rara, pero todavía necesitan más datos para confirmarla definitivamente.
Además, los resultados obtenidos coinciden con las teorías actuales. Por ahora, no demuestran la existencia de nuevas partículas ni de fuerzas desconocidas.
El siguiente paso será repetir las mediciones con mayor precisión.
El CERN tiene previstas nuevas mejoras en sus instalaciones que permitirán estudiar un número mucho mayor de estas transformaciones.
- Si los investigadores encuentran diferencias entre sus resultados y las predicciones científicas, podrían obtener pistas sobre fenómenos desconocidos.
Por ahora, el zeptoverso sigue siendo una frontera de investigación.
Y aunque todavía no sabemos qué puede existir a escalas tan diminutas, los científicos cuentan ahora con una nueva forma de buscar respuestas.

