Punto de vista sobre aciertos y errores en la Serie Mundial 2026
Milwaukee hizo un punta a punta: de la Serie Regular al título de las Grandes Ligas

1. El récord de ganados y perdidos de los Rayos de Tampa (98-64) y Cerveceros de Milwaukee (103-59) durante la Serie Regular de las Grandes Ligas otorgaba una ligera ventaja que se tradujo en un abismo insuperable con un mejor picheo y bateo de los Cerveceros frente a los Rayos, al llegar a la serie eliminatoria y la Serie Mundial de 2026.
2. No hubo sorpresas en la serie regular con los equipos que las encuestas y los numeritos daban como favoritos para pasar a la Serie Divisional. Los Dodgers (100-62) montaron el mismo espectáculo de picheo y bateo de 2025 cuando le ganaron la Serie Mundial a Toronto (Yamamoto, Ohtani, Glasnow y Kershaw) y del primero al sexto bate, todos jonroneros. Los pronósticos no se equivocaron con su pase a la Serie Divisional 2026 en la que los Bravos de Atlanta (94-68) fueron derrotados (3 a 1) en un macht de 5 partidos.
3. Pero la sorpresa mayor cuando en la serie eliminatoria los Dodgers fueron barrido (4 a 0) por Milwaukee en un calendario pactado a 7 juegos. Solo el cansancio de sus lanzadores y jonroneros (casi todos guerreros de 2025) explica quizá este desplome, aunque el juego de guerra de guerrillas de los Cerveceros les aportó la victoria en un combate donde el factor sorpresa y el ataque despiadado de sus jiteros entrada tras entrada, defensa impecable y picheo efectivo dejaron turulatos a los dirigentes, coachs y jugadores de los equipos contrarios: San Diego, Dodgers y Tampa. Sobre todo, a Tampa, cuyo bateo, picheo y dirección de Kevin Cash se cayó aparatosamente al punto de que fue imposible contar con el jonronero Junior Caminero ni con los ídolos del picheo: Rasmussen, Peralta, Nick Martínez, Seymour (ganador del único partido para Tampa), Booser, Sulser, Kevin Kelly, Jax y el relevista Cleavinger. Solo fue efectivo el trabajo del cerrador Bryan Baker. Ni preparadores de mesa ni los demás cerradores estuvieron a la altura de lo realizado en la Series Regular y Eliminatoria.
4. Los errores mentales y de dirección estuvieron a la orden del día con el mánager Cash, quien perdió (4 a 1) la serie pactada a 7 juegos: mandar a robar la segunda con dos outs fue muerte segura en segunda o tercera, aparte de que impidió que Yandy Díaz, Caminero o Simpson pudieran batear y Cash pasmó esos innings y otros parecidos. Estos corredores naturales de bases bien pudieron esperar el resultado del bateador en el plato. No importa que se poncharan o batearan al cuadro o a los files. Lo importante era no desperdiciar la oportunidad, porque con estas acciones Cash daba por sentado que el bateador en el plato sería out. Los lanzadores de Tampa fueron campeones en llenar las tres almohadillas con bases por bolas, golpeo o wild pitch; los rodados que pasaban a los files por debajo de las piernas de los jugadores y enviar al plato de la muerte a peloteros que estaban en segunda o primera con uno o dos outs, resultaron fatales. Malos lanzamientos del receptor de Tampa a primera y segunda con consecuencia de carreras anotadas por parte de los Cerveceros fueron también fatales, así como la pérdida de casi todas las revisiones, mientras que el contrario, William Contreras, las ganó todas, excepto una, si no yerro. Por su bateo y defensa impecable del plato se le escogió como el jugador más valioso de la Serie Mundial.
5. Lo sucedido a los Padres de San Diego derrotados por Milwaukee (3 a 1) en la eliminatoria era previsible. De igual manera, fue previsible la derrota (3 a 1) de los Bravos de Atlanta por los formidables Dodgers en la eliminatoria. El pobre desempeño de Cleveland (85-77) y de los Medias Blancas de Chicago (84-78) no fue una sorpresa frente al pobre desempeño en la serie regular. Pero fue menos decepcionante el caso de Atlanta (94-68) y los Padres (91-71), cuyas victorias se acercaron a las 98 de Tampa en la serie regular. Una fatalidad histórica para los Padres de San Diego, Cleveland y Tampa fue descansar en uno o dos grandes bateadores y el resto de la alineación, desde el quinto bate al noveno, no fue más que una lista de peloteros vestidos de outs. Pienso en los Padres cuya quiniela ganadora descansó siempre en la dupla Tatis-Machado; pienso en Cleveland y el peso de sus victorias que descansaba en José Ramírez y las de Tampa Bay, que también descansaron en el binomio Yandy Díaz-Junior Caminero.
En conclusión, el meteórico desempeño de los Cerveceros de Milwaukee a lo largo de las tres series (Divisional, Eliminatoria y Mundial) con sus victorias arrolladoras les acreditaron como merecedores del triunfo de campeones de la Serie Mundial 2026. Quienes merecían el título de subcampeones de esta Serie Mundial eran los Dodgers, de acuerdo con su pedigrí y alineación de 2025, vencedores de Toronto, currículo y alineación que pasaron casi intactos a la serie regular de 2026. Pero ese desplome en la Eliminatoria por parte de los Cerveceros merece varios análisis.

Diógenes Céspedes
Diógenes Céspedes