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“Esa matadera de mujeres”

No estás soltera, estás… ¿a salvo?

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“Esa matadera de mujeres”
El discurso social como origen de la violencia. (FUENTE EXTERNA)

Tres adultos mayores conversan y uno de ellos, con genuina perturbación, se pregunta el porqué de "esa matadera de mujeres". Me llama la atención su selección de palabras. Sin distinción de género ni edad, nos levantamos compartiendo la misma inquietud.

La capacidad de asombro ante los feminicidios se ha reducido a la atrocidad del caso más que al hecho mismo. Su constancia es tal que la palabra en sí alarma a pocos.

Un cartel en una protesta de Brasil en 2025 decía: "El feminicidio empieza en el discurso". Ahí no comienza todo, pero con el feminicidio sí acaba todo.

El llamado constante a la mujer para que elija bien, mientras se le humilla y presiona por estar sola (eligiendo bien), crea escenarios injustos que rara vez son catalogados como tal. Es hipocresía.

Hace semanas, en radio nacional, una entrevistadora cuestionó a una invitada sobre "las de más de treinta sin pareja". Primero lo llamó tendencia, luego crisis y, por último, epidemia.

Como mujer, en estos tiempos se requiere una identidad sólida y fuentes de validación sanas, muy sanas, para no "coger la cuerda".

Un feminicidio enluta familias y destapa un acordeón de consejos para las que sobreviven: aprender a elegir bien, detectar señales a tiempo, no ser estúpidas. ¿Ellos? Ellos no tienen que entregar sus armas, respetar límites, nada.

En República Dominicana, ser un inocente vivo no es suficiente para merecer justicia, cuanto menos ser un inocente muerto.

Existe un mensaje que interpreto en cada feminicidio: te voy a matar y esa será mi razón de existir. Y ese mensaje no aparece de la nada. En algunos madura. En otros se construye.

Ganan. Duele, pero ganan. Y lo hacen cada vez que perdemos una. Ganan cuando el foco de la conversación se centra exclusivamente en lo que ella hizo o dejó de hacer. Ganan cuando seguimos exigiendo a las mujeres más herramientas para sobrevivir que a los hombres para convivir.

Aquel cartel tenía razón. El feminicidio empieza en el discurso. Y si empieza en el discurso, también es ahí donde debemos comenzar a cambiarlo. Sin distinción de género ni edad.

TEMAS -

 Egresada de la Universidad Primada de América. Colosenses 3:23-24