Persia, religión y guerra: cuando la historia vuelve a repetirse
El origen persa de las creencias que dominan el mundo moderno

La historia de las religiones es también la historia de las civilizaciones. Las grandes creencias que hoy influyen en buena parte de la humanidad —el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam— no surgieron de forma aislada. Son el resultado de siglos de intercambios culturales, transformaciones teológicas y encuentros entre pueblos que se desarrollaron en una misma región: el antiguo Cercano Oriente.
En ese proceso histórico ocupa un lugar fundamental el Zoroastrismo, la antigua religión de Persia fundada por el profeta Zaratustra. Sus ideas sobre la lucha entre el bien y el mal, el juicio final, la resurrección de los muertos y la existencia de fuerzas espirituales organizadas influyeron profundamente en el desarrollo posterior de las religiones monoteístas.
Pero lo que resulta paradójico es que la misma región donde surgieron algunas de las ideas espirituales más profundas de la humanidad vuelve a encontrarse hoy en el centro de una peligrosa confrontación militar.
Las raíces espirituales del antiguo Oriente
Mucho antes de Persia, las civilizaciones de Egipto y Mesopotamia ya habían desarrollado complejas concepciones sobre el universo y el destino humano.
En el antiguo Egipto, el equilibrio del cosmos estaba representado por la diosa Ma'at, símbolo de la verdad, la justicia y el orden universal. Según la creencia egipcia, tras la muerte el corazón del difunto era pesado frente a la pluma de Ma’at bajo la supervisión del dios Anubis. De ese juicio dependía el destino eterno del alma.
En Mesopotamia, obras antiguas como la Epopeya de Gilgamesh planteaban preguntas que siguen siendo universales: la mortalidad humana, el sentido de la vida y la búsqueda de la inmortalidad.
Estas civilizaciones sembraron las primeras semillas de una reflexión espiritual que luego evolucionaría en Persia.
La revolución moral del zoroastrismo
Con el surgimiento del zoroastrismo se produjo una transformación profunda en el pensamiento religioso.
En el centro de esta doctrina se encuentra Ahura Mazda, dios supremo de la verdad y la luz. Frente a él se encuentra Angra Mainyu, espíritu destructivo que simboliza el mal.
El zoroastrismo introdujo conceptos que más tarde aparecerían en otras religiones:
la lucha cósmica entre el bien y el mal
el juicio moral después de la muerte
la resurrección de los muertos
el fin del mundo y la restauración final
la llegada de un salvador que derrotará definitivamente al mal.
Estas ideas se expandieron gracias al poder del Imperio Persa.
El contacto con el judaísmo
El momento decisivo ocurrió cuando Ciro el Grande conquistó Babilonia en el año 539 a. C. y permitió el regreso de los judíos tras el Cautiverio de Babilonia.
Durante aproximadamente dos siglos el pueblo judío vivió bajo dominio persa. En ese período aparecieron nuevas ideas dentro del judaísmo, reflejadas en textos como el Libro de Daniel, donde se describen la resurrección de los muertos, el juicio final y una jerarquía de ángeles como Miguel y Gabriel.
Posteriormente estas doctrinas pasarían al cristianismo y al islam.
La herencia religiosa compartida
El cristianismo heredó del judaísmo esa visión escatológica del mundo: la batalla entre el bien y el mal, el juicio final y la resurrección universal.
Más tarde, el islam desarrolló una estructura espiritual similar, con una elaborada doctrina sobre el Día del Juicio, los ángeles y la responsabilidad moral de los seres humanos. Entre ellos destaca el arcángel Jibril, mensajero divino en la tradición islámica.
Así, a lo largo de milenios, una misma región del mundo fue moldeando gran parte de la espiritualidad global.
La paradoja del presente
Hoy, esa misma región vuelve a ser escenario de una confrontación que podría alterar el equilibrio internacional.
Las recientes operaciones militares de Israel y Estados Unidos contra Irán, dirigidas contra instalaciones militares y nucleares iraníes, han incrementado el riesgo de una guerra regional de grandes proporciones.
Irán, heredero geográfico de la antigua Persia, se encuentra ahora en el centro de un conflicto que involucra a varias potencias y que podría arrastrar a toda la región del Medio Oriente.
Las represalias iraníes, los ataques con misiles y drones, y la creciente militarización del Golfo Pérsico han encendido las alarmas de la comunidad internacional. Lo que comenzó como una confrontación estratégica amenaza con convertirse en una crisis global.
Las lecciones de la historia
La historia ofrece una advertencia que la humanidad suele ignorar. Las grandes guerras del siglo XX también comenzaron con escaladas regionales que muchos creyeron controlables.
Las ambiciones geopolíticas, los liderazgos con visiones mesiánicas y los cálculos estratégicos mal evaluados fueron factores que contribuyeron al estallido de la Primera Guerra Mundial y de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy, cuando el mundo observa con preocupación el deterioro del equilibrio internacional, la historia vuelve a recordarnos que los conflictos en el Medio Oriente rara vez permanecen confinados a una sola región.
Entre la fe y el poder
La ironía histórica es profunda. En la misma tierra donde surgieron algunas de las ideas espirituales más elevadas de la humanidad —la lucha entre el bien y el mal, la justicia moral y la esperanza de una restauración final— continúan desarrollándose conflictos que amenazan la estabilidad global.
Las religiones nacieron en esa región intentando explicar el sentido de la vida y el destino de la humanidad. Sin embargo, miles de años después, los intereses políticos, económicos y estratégicos siguen imponiendo su lógica sobre los ideales espirituales.
Quizás la lección más importante de la historia sea que las civilizaciones no solo heredan creencias religiosas, sino también las tensiones, rivalidades y luchas de poder que han acompañado su desarrollo desde los tiempos más antiguos.
Y cuando esas tensiones se combinan con ambiciones geopolíticas y rivalidades históricas, el resultado puede ser una tormenta capaz de cambiar nuevamente el curso de la historia.

Giovanni Matos
Giovanni Matos