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El caso de Colombia, un espejo para República Dominicana

Colombia tomó el mal camino con sus modificaciones tributarias recientes

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El caso de Colombia, un espejo para República Dominicana
Luego de expansiones monetarias, vienen los periodos en los cuales es necesario controlar la inflación. (FREEPIK)

Colombia es, penosamente, un espejo en el cual deben verse República Dominicana y otros países de América Latina. De forma gradual, las calificadoras de riesgo han ido reduciendo la calificación de riesgo soberano del país sudamericano. En 2021, Standard and Poor’s degradó la calificación de grado de inversión a especulativo. La pasada semana, la redujo de BB a BB-. Solo una calificadora, Moody’s, mantiene la calificación de grado de inversión, pero en el último peldaño usado por esa institución, Baa3.

En el orden económico, Colombia presenta varios problemas. Entre las dificultades, está la inflación, bajo crecimiento económico y unas finanzas públicas con altos déficits. Para el pasado año, la presión fiscal de Colombia fue de 25.7 %; sin embargo, el gasto público finalizó en 31 % del PIB, de acuerdo con Standard and Poor’s.

A un país con déficits superiores a 5 y 6 %, la irresponsabilidad fiscal termina pasándole factura. En lugar de controlar el gasto público, la práctica ha sido mantener altos niveles de expendio. Elevar el gasto es una receta para la insostenibilidad fiscal, y para el deterioro de la economía de un país. Cuando los gobiernos intentan que las recaudaciones sigan el ritmo del gasto público, la espiral no cesa. Los déficits resultantes deben ser financiados con deuda. En el caso de alcanzar aumentos en las recaudaciones, pero usándolos para gastar más, continúa el endeudamiento. Lo hemos experimentado en República Dominicana.

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Infografía

Colombia tomó el mal camino con sus modificaciones tributarias recientes. El enfoque de la reforma de 2021, avalado por el Fondo Monetario Internacional, era similar al que se quiso aplicar en República Dominicana en 2024. El modelo de subir tasas, crear más tributos, expandir bases sin modificar los altos gravámenes es una receta sin resultados positivos. Pasó en 2012 en República Dominicana, y sucedió en 2021 en Colombia. El presidente Petro logró que en 2022 le aprobaran un incremento de impuestos. La presión fiscal aumentó en 2023 y se redujo en 2024 y 2025. Lo mismo sucedió en 2013 en República Dominicana, cuando la presión tributaria aumentó, pero ya en 2014 estaba al mismo nivel de 2012. En 2025 la administración de Petro intentó con otra reforma, sin éxito. 

Luego de la experiencia de 2012, y lo que ha sucedido en Colombia en años recientes, las autoridades actuales y futuras de República Dominicana deberían tener claro que en materia tributaria no se puede continuar con las mismas fórmulas. Convendría a los ciudadanos, las principales víctimas de estas modificaciones impositivas, no olvidar estos experimentos en tributación.

Colombia no ha realizado reformas estructurales para elevar la productividad. Como tampoco lo ha hecho la República Dominicana. En 2025, su economía creció 2.6 %, poco más que el crecimiento local. En 2026, el precio del petróleo podría ayudar al país sudamericano con su crecimiento, pero las medidas monetarias restrictivas lo limitarían. 

Luego de expansiones monetarias, vienen los periodos en los cuales es necesario controlar la inflación. En la República Dominicana también llegamos a un punto de necesidad de controlar la política monetaria para evitar expansiones del crédito que aceleren la tasa de inflación.

La República Dominicana no se encuentra en la situación de deuda sobre PIB de Colombia. Pero sus gastos de intereses sobre ingresos fiscales son más elevados. Esto importa mucho, porque es un mejor indicador para examinar la capacidad de un Estado para hacer frente a sus compromisos financieros. Tampoco ha tenido los déficits fiscales de Colombia, sin embargo en este año, de no tomarse medidas de control de gasto, el déficit esperado sería superior al 4 %. En un escenario, que esperamos no ocurra, la cifra de 5 % no estaría lejos.

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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).


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