En RD, 1.1 millones de mujeres están fuera del mercado laboral por labores de cuidado
El 37% de las familias monoparentales en el país están encabezadas por mujeres, lo que perpetúa la vulnerabilidad económica

Hasta 1.1 millones de mujeres en la República Dominicana se encuentran fuera del mercado laboral exclusivamente por responsabilidades de cuidado, una situación que limita su autonomía económica y contribuye a explicar la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres.
Así lo planteó Giovanni Di Plácido, director de Investigación de la Fundación Microfinanzas BBVA, quien identificó el cuidado como uno de los desafíos estructurales que debe afrontar el país no solo para salir de la pobreza, sino para evitar recaer en ella.
"Esto es importante porque el 37 % de las familias monoparentales está encabezada por una mujer", dijo, al indicar que esta tendencia se torna en muchos casos en un ciclo que perpetúa las condiciones de vulnerabilidad.

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- Di Plácido explicó que el tiempo que las mujeres destinan a estas responsabilidades termina generando una desigualdad en las condiciones bajo las cuales pueden incorporarse al mercado laboral.
A esto se suma que, cuando logran acceder a una actividad económica, una parte importante lo hace desde la informalidad, con menores posibilidades de obtener ingresos de manera estable, capacitarse y construir un patrimonio que les permita afrontar su vejez.
Al disertar en el encuentro "Transformando realidades, construyendo el futuro", realizado por el Banco Adopem, recordó que la tasa de informalidad en la República Dominicana ronda el 54.1 %.
“Es un factor generador de pobreza futura, sencillamente porque buena parte de ellas tienen que trabajar en el sector informal con frecuencias mucho menores de acceso a ingreso y a formación", sostuvo el experto.
Ante este escenario, consideró que las políticas públicas de cuidado pueden desempeñar un papel determinante para reducir las barreras que enfrentan las mujeres para participar en la economía.
“En la medida que tú apoyes con estructuras de cuidado que permitan que la mujer participe activamente en el mercado laboral sin ningún handicap, básicamente aquí la historia futura de la pobreza puede cambiar de manera importante”, afirmó.
La pobreza futura tiene rostro de mujer
El problema va más allá del contexto dominicano. En América Latina, el número asciende hasta 40 millones de mujeres fuera del mercado laboral debido a las labores de cuidado.
Se trata de un perfil de mujeres que rondan los 30 a los 55 años, de los cuales dependen niños y envejecientes a quienes se dedican de manera exclusiva, y que trabaja poco o prácticamente nada.
Di Plácido advirtió que la combinación del envejecimiento de la población, la informalidad laboral y las desigualdades de género podría incrementar la vulnerabilidad económica de las mujeres en América Latina durante las próximas décadas.
“Si yo tipificara cómo sería un pobre claro del futuro, tiene como rostro de una mujer mayor de 70 años que no tiene pensión, no tiene ahorro y no tiene activos”, expresó, al señalar que esta problemática alcanzaría a casi 100 millones de personas en la región.
El especialista insistió en que las decisiones en materia de políticas públicas deben comenzar a adoptarse desde ahora para evitar que las actuales desigualdades se profundicen con el envejecimiento poblacional.
“Ahí la política de cuidado, sobre todo en el caso de género, tiene un rol importante”, afirmó, al plantear la necesidad de “trabajar desde hoy para que esta bomba futura no pueda explotar”.
Las llaves del desarrollo
El experto planteó que se deben crear políticas públicas enfocadas en la creación de una política nacional de cuidados, combinada con un ampliación de la cobertura previsional para las personas informales, ya que se estarían previniendo condiciones de vulnerabilidad de cara al 2050, que es la década estimada en que la población dominicana empezará a envejecer.
A esto se suman otras tres llaves para garantizar el desarrollo y prevenir que quienes han salido de la pobreza recaigan en ella, como:
* Reducir los costos de formalización
* Establecer una política migratoria que combine control fronterizo con regularización laboral ordenada
* Incentivar los seguros paramétricos y el ahorro para crear resiliencia ante crisis económicas y choques externos

Irmgard De la Cruz