Las letras pequeñas que debe leer el deportista
El público tiene el derecho a estar bien informado en torno a figuras a las que aplaude y hace ricas

Chris Duarte, Albert Pujols y Rafael Devers son parte de decenas de atletas dominicanos que se han ganado, con su talento, disciplina y estadísticas, que se hable y escriba mucho y muy bien ellos, desde conversaciones de esquinas hasta los medios y redes sociales. No se le ha regalado nada, ni el público, ni los comunicadores, ni los clubes por los que han pasado.
A sus 29 años, Duarte (el más “pobre” del trío) ya cobró en la NBA 17,7 millones de dólares (antes de impuestos), una cifra que es poco probable que los estudiantes de ingeniería o medicina con los que se tropezó mientras cursaba en la Universidad de Oregon devenguen en su vida laboral de medio siglo.
Cada dólar que ha llegado a su cuenta ha sido producto de mucho sudor moldeando esa una coraza especial y de disponer de habilidades reservadas para una clase especial que cotiza muy en alta en la multimillonaria industria deportiva. Son guerreros que han sobrevivido a esa trituradora de candidatos que cada año se postula.
Pero de Duarte a Devers, todavía activos, como el retirado Pujols, parece no haber leído las letras pequeñas que vienen detrás de llegar a ese escenario de alcance global, que te premia como a pocos profesionales del planeta... y es implacable al exigirte.
Esa piel no puede ser tan fina, la sensibilidad que tanto se acusa a las generaciones más jóvenes no sirve para esquivar misiles en el deporte.
No es nada personal
NBC Sports Bay Area, el canal que publicó las imágenes de Devers resistiéndose a salir del partido ante los Marlins, paga 92 millones al año a los Gigantes. Lo menos que quieren sus ejecutivos es ruido alrededor del equipo, que se clasifique a los playoffs y que se abonen miles de usuarios.
Ni ese canal, ni los medios que se hicieron eco ante su reacción están en contra de Devers, ni siquiera, como él infirió, porque no suela hablar con los medios. Pero no pueden dejar pasar por alto una actitud de ese tipo a un atleta que dejó una imagen poco altruista en su paso por los Medias Rojas.
- Pujols tiene la admiración de un héroe nacional, entre el grueso del público y entre los comunicadores que vieron cómo construyó la que para mucho es la mejor carrera de pelotero dominicano.
Cuestionar al dirigente es un “derecho fundamental” del seguidor del deporte, si bien no hay una Biblia escrita en piedra que dé las claves para ganar siempre. Félix Fermín, máximo ganador en Lidom, pero quien no goza de la simpatía absoluta del seguidor aguilucho, es una muy buena muestra.
A Pujols le faltó muy poco para la perfección en el Clásico Mundial. Mostró que tiene condiciones para ser un buen técnico. Pero que sepa que ese puesto al que aspira es una silla con alfileres.
No confundir periodismo con relaciones públicas
Duarte llegó a España en alfombra roja y terminó la temporada apartado de la plantilla del Unicaja Málaga las últimas jornadas. Hubo problemas, hubo que borrar post suyos en Instagram, y los medios debían informar a su audiencia. Como resaltaron la gran campaña de Jean Montero y Andrés Feliz.
En deporte, a menudo los actores (atletas, entrenadores y directivos) se asume que periodismo es relaciones públicas. Graso error. No es cierto que cuando un medio pública una información que no te favorece está en tu contra. Tiene una audiencia que se merece estar bien informada.
El fanático te aplaude cuando hace lo que él espera y te abuchea, pide tu cambio cuando no responde a su altura. En “El Éxito”, Luisito Rey lo deja claro. Los medios resaltarán tus hazañas, tus acciones caritativas, igual si estás por debajo, si tienes problemas dentro o fuera de la cancha habrá que informarlo a ese público que tanto requiere estar enterado de lo que haces.


Nathanael Pérez Neró