VIDEO |Rafael Devers conecta un jonrón en su regreso a Fenway Park
Fue el número 26 de la temporada para el antesalista quisqueyano que no pudo evitar el revés de su equipo

Fenway Park volvió a encontrarse con Rafael Devers, pero esta vez la historia fue distinta.
El dominicano regresó al escenario donde construyó buena parte de su carrera con los Red Sox vestido con el uniforme de los Giants y, en lugar de la bienvenida reservada para un antiguo ídolo, recibió una mezcla de abucheos, aplausos y recuerdos, en la derrota de su equipo 6-4 a manos de Boston.
Había pasado casi una década desde que Devers llegó a Boston. En ese tiempo se convirtió en una de las caras de la franquicia, fue elegido tres veces al Juego de Estrellas y ayudó a los Red Sox a conquistar la Serie Mundial de 2018.
Pero el viernes, cuando su nombre apareció en la alineación titular, el público dejó claro que algunas heridas todavía no habían cerrado.
Los 37.007 aficionados presentes lo recibieron con una sonoro abucheo.
Devers, colocado como bateador designado y segundo en el orden de los Giants, había intentado restarle dramatismo al reencuentro horas antes del partido. “Estoy muy feliz de estar de vuelta”, dijo desde el dugout visitante. “Los fanáticos fueron buenos conmigo”.
También había dejado claro que no quería vivir atrapado en el pasado.
“Sabía que este día iba a llegar… pero simplemente hay que seguir adelante y disfrutar el momento”, comentó.
Sin embargo, Fenway tenía su propia versión de la historia.
Cuando Devers caminó hacia el plato en la primera entrada, los abucheos volvieron a escucharse con fuerza. Se ponchó con apenas cuatro lanzamientos, una circunstancia que pareció alimentar todavía más la reacción del público.
Pero Devers respondió como suele hacerlo: produciendo.
Más adelante recibió una base por bolas y conectó un cuadrangular solitario. Los Giants terminaron perdiendo, pero el dominicano se encargó de dejar su huella en una noche que, para él, tenía mucho más significado que un simple partido de temporada regular.
“Rafi hace lo que Rafi hace”, resumió el manager interino de los Giants, Chad Tracy. “La conectó con fuerza y la sacó del parque”.
Hubo, además, un momento en que el pasado consiguió imponerse al presente.
Al finalizar la primera entrada, los Red Sox proyectaron en las pantallas del estadio un video con algunos de los mejores momentos de Devers durante sus años en Boston.
Al principio, Fenway respondió con silencio. Poco a poco, sin embargo, los aficionados comenzaron a reconocer lo que estaban viendo.
Al terminar el montaje llegaron los aplausos.
Desde el dugout visitante, Devers respondió con un gesto tímido de agradecimiento. Fue quizá el instante más cercano a una reconciliación entre el jugador y la afición que durante años lo convirtió en uno de sus favoritos.
Pero la tregua duró poco. En su siguiente turno, en la tercera entrada, volvieron los abucheos. Devers recibió otra base por bolas. Cuando conectó el jonrón, algunos aficionados volvieron a aplaudir.
La contradicción resumía perfectamente la relación entre Devers y Boston aquella noche: gratitud por lo que fue, resentimiento por cómo terminó.
Porque detrás de los abucheos había una historia de nueve temporadas. Devers llegó a los Red Sox siendo muy joven y terminó convirtiéndose en una de las principales figuras de la franquicia.
En 2018, durante apenas su segunda temporada, fue una pieza importante del equipo que terminó levantando el trofeo de campeón de la Serie Mundial.
Pero la relación comenzó a quebrarse después.
El conflicto
Los Red Sox contrataron al tercera base Alex Bregman durante los entrenamientos de primavera de 2025, una decisión que dejó a Devers desplazado de la posición que había defendido durante años. El dominicano finalmente aceptó convertirse en bateador designado y respondió con su producción ofensiva.
Luego llegó otro episodio.
Triston Casas, primera base de Boston, sufrió una lesión de rodilla que terminó con su temporada. Los Red Sox necesitaban cubrir la posición, pero Devers se negó a asumir el puesto.
La tensión terminó desembocando en un intercambio que parecía difícil de imaginar apenas unos años antes.
El 15 de junio de 2025, los Giants adquirieron a Devers. A cambio, Boston recibió al lanzador derecho Jordan Hicks, al zurdo Kyle Harrison y a los prospectos James Tibbs III y José Bello.
Los Giants, además, asumieron el resto del gigantesco contrato de Devers: 10 años y 313.5 millones de dólares.
Así terminó su historia en Boston.
O, al menos, así parecía.
Porque el viernes, al pisar nuevamente Fenway Park, Devers descubrió que abandonar una ciudad es mucho más sencillo que abandonar los recuerdos que dejó en ella.
“Estoy muy feliz de estar de vuelta”, había dicho.
Y durante unas horas, Boston le recordó por qué alguna vez fue suyo.
También le recordó por qué ya no lo es.

