Cómo el béisbol llegó a Corea: la historia que empezó con marines en 1896
De los partidos improvisados de marines estadounidenses en Seúl a una de las ligas más competitivas del béisbol mundial

Esta noche, cuando República Dominicana y Corea del Sur se enfrenten en los cuartos de final del Clásico Mundial de Béisbol en Miami, el duelo no será solo entre dos selecciones. Será también entre dos formas de entender el béisbol: el poder caribeño contra la disciplina asiática.
Pero para entender por qué Corea juega así, paciente, estratégico, con gusto por el toque y el contacto, hay que retroceder más de un siglo, a una escena bastante menos épica que la de un estadio lleno.
La historia comienza en Seúl en 1896. No había fanáticos coreanos ni peloteros locales. Solo marines estadounidenses destinados en la legación de su país que, para combatir el aburrimiento, decidieron jugar béisbol en campos abiertos cerca del barrio diplomático.
Aquellos partidos improvisados quedaron registrados en el periódico bilingüe The Independent, donde incluso apareció una convocatoria a un juego de “base ball” entre marines y residentes extranjeros de la ciudad.
Para los coreanos que pasaban por allí, aquello debía parecer una escena extraña: hombres vestidos de uniforme lanzándose una pelota, golpeándola con un palo y corriendo en círculos alrededor de bases imaginarias. No era un juego tradicional coreano, ni algo que tuviera una traducción clara en el idioma local.
Pero el béisbol tiene algo que engancha rápido
Durante algunos años siguió siendo un entretenimiento de extranjeros. Diplomáticos, comerciantes y misioneros jugaban entre ellos mientras los curiosos miraban desde la distancia. La verdadera transformación llegó cuando el juego dejó de ser un espectáculo y empezó a enseñarse.
El cambio ocurrió con la llegada de los misioneros protestantes y la expansión de la YMCA en Corea. En 1903 se fundó en Seúl la Hwangseong YMCA, una institución que promovía educación, valores cristianos y actividad física para jóvenes.
Allí apareció el personaje que suele recibir el crédito por introducir formalmente el béisbol en Corea: el misionero estadounidense Philip Gillett.
Entre 1904 y 1905, Gillett comenzó a enseñar el deporte a estudiantes coreanos.
Fue un momento clave. Por primera vez el béisbol dejó de ser una curiosidad extranjera para convertirse en un juego practicado por coreanos. Los jóvenes aprendieron reglas, posiciones y estrategias. Surgieron equipos escolares y comenzaron los primeros partidos organizados.
El béisbol empezaba a echar raíces.
Raíces del deporte
La prueba de que el juego ya se había instalado llegó en 1906, cuando un periódico coreano publicó una crónica sobre un partido disputado en Seúl. Aquella publicación marcó un punto simbólico: el béisbol ya no era una rareza occidental, sino un evento digno de aparecer en la prensa local.
A partir de ahí el deporte empezó a expandirse por colegios y asociaciones juveniles.
El siguiente capítulo de esta historia se escribió en un contexto político complicado. En 1910, Corea fue anexada por Japón y comenzó un periodo colonial que duraría hasta 1945. Durante esos años el béisbol siguió creciendo dentro de escuelas, clubes y ligas vinculadas al sistema japonés, donde el deporte ya tenía gran popularidad.
Paradójicamente, el mismo periodo que limitó la autonomía política de Corea también contribuyó a consolidar el béisbol. Las escuelas organizaron torneos, los periódicos promovieron campeonatos y los jóvenes adoptaron el deporte con entusiasmo.
Lo que había empezado como un juego extranjero se estaba transformando en parte de la vida urbana coreana.
La cultura del béisbol
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la independencia de Corea en 1945, el béisbol resurgió con rapidez. En 1946 se fundó la asociación nacional del deporte y comenzaron a organizarse torneos escolares y universitarios. En esos años el béisbol estudiantil se convirtió en el principal motor de popularidad del juego.
Los estadios se llenaban para ver partidos entre colegios. Los periódicos cubrían los encuentros y los jugadores universitarios empezaron a convertirse en figuras conocidas.
El béisbol se estaba convirtiendo en cultura.
Ese proceso culminó varias décadas después. En 1982 nació la liga profesional surcoreana, conocida hoy como KBO League, que transformó definitivamente el deporte en un espectáculo nacional con estadios llenos, transmisiones televisivas y fanáticos organizados.
Desde entonces Corea se consolidó como una potencia del béisbol internacional, con títulos olímpicos, finales del Clásico Mundial y una liga profesional considerada entre las mejores fuera de Estados Unidos y Japón.
Por eso, cuando hoy el equipo coreano enfrenta a República Dominicana, no solo llega con disciplina táctica y paciencia en el plato.
Llega con más de un siglo de historia detrás: desde aquellos marines que jugaban en campos improvisados de Seúl hasta los estadios modernos donde el béisbol se convirtió en uno de los deportes más queridos del país.

