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Junior Caminero
Junior Caminero

El orgullo dominicano nunca se rinde: un pelotazo no doblegó a Caminero... y luego la sacó

Un bolazo a 85 millas en el codo izquierdo, sirvió para que Caminero arengara a los fanáticos dominicanos y en el siguiente turno pegó un jonrón 424 pies

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El orgullo dominicano nunca se rinde: un pelotazo no doblegó a Caminero... y luego la sacó
Junior Caminero recorre las bases luego de conectar uno de sus dos jonrones en el Clásico Mundial de Béisbol. (PHOTO BY RICH STORRY / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / GETTY IMAGES VIA AFP)

Junior Caminero no solo ha sido uno de los bates más calientes de Dominicana en el Clásico Mundial.

En el partido contra Países Bajos, Caminero dio un gran ejemplo del espíritu de resiliencia del pueblo dominicano: Aunque esté golpeado, nunca se rinde…. Y se levanta con más fuerza.

De acuerdo con las estadísticas oficiales de MLB desde su debut en 2023, Caminero ha recibo en su carrera profesional cuatro pelotazos. El último se lo propinó Dean Kremer de los Orioles de Baltimore el pasado 23 de septiembre.

Pero el bolazo contra Países Bajos, sería diferente. Caminero no estaba frente a los 15 mil fanáticos que fueron al Oriole Park, en esa fría noche de Baltimore.

Estaba frente al calor de la fanaticada dominicana que era mayoría casi absoluta en la multitud de más de 32 mil personas que se presentaron en el loanDepot Park de Miami.

Era representando su pueblo y la gallardía de su gente.

El contexto del juego

En la parte baja del tercer episodio, el lanzador arubeño Eric Méndez, venía de ser castigado por el primer jonrón de Vladimir Guerrero Jr. en el Clásico Mundial.

Méndez le dio cuatro malas a Manny Machado, y sabía que Caminero era de temer

Como tradicionalmente sucedió en el juego, los lanzadores holandeses lazaban hacia los codos a los sluggers dominicanos, buscando así evitar que extendieran sus brazos y pegaran batazos largos.

Al tercer pitcheo, Méndez le pegó la pelota a Caminero en su codo izquierdo, a una velocidad de 85.3 millas por hora.

Por unos instantes, el estadio pareció un sepulcro. Los fanáticos miraban atónitos a Caminero que mantenía rígido su brazo izquierdo. Se temía lo peor.

Sin embargo, de un momento a otro, Caminero se puso de pie, y levantó los brazos hacia los fanáticos que volvieron a rugir con estridencia. Se fue caminando hacia la primera base, mientras arengaba a sus compatriotas que no paraban de aplaudir y celebrar que estaba bien.

En la quinta entrada, el lanzador curazoleño Wendell Floranus, pagó la cuenta que dejó Méndez. El antesalista quisqueyano se presentó paciente en el home plate y en conteo de 3-1, le conectó un sinker, y el estadio estalló de histeria.

La pelota salió del bate de Caminero a 115.8 mph rumbo al segundo piso del jardín izquierdo, y viajó 424 pies para el delirio de la fanaticada dominicana.

Igual que en las batallas de forjaron la independencia en 1844, en Azua, El Número y Las Carreras, Caminero demostró que el espíritu aguerrido del dominicano es como de los ejércitos nacionales que aunque fueron golpeados, surgieron con más fuerza. Y vencieron.

TEMAS -

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Santo Domingo. Es periodista especializado en deportes desde 1999.