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Fuera de juego: cómo la FIFA y la política moldean el destino del fútbol
Gianni Infantino
Gianni Infantino

Fuera de juego: cómo la FIFA y la política moldean el destino del fútbol

El Mundial de fútbol de 2026 pasará a la historia como uno de los más brillantes y también como uno de los más controvertidos. Pero las decisiones de la FIFA, las acusaciones de corrupción y la presencia de la política exigen grandes cambios. ¿Cuál es el futuro del deporte más popular del planeta?

El balón deja de rodar, el silbato suena por última vez y la euforia de las tribunas se apaga. Los hinchas y los no tan hinchas retoman su rutina, luego de 39 días de esa suspensión de la cotidianidad que diluyó las tensiones sociales y tribulaciones humanas. El fútbol nunca fue solo fútbol, y eso se demostró una vez más en la edición 23 de la Copa del Mundo, donde la política, los negocios y la tecnología también tuvieron protagonismo en la cancha.

Mientras muchos aún tratan de digerir los cambios del Mundial en Estados Unidos, México y Canadá, se abre una nueva polémica con el anuncio de Gianni Infantino para una posible ampliación de 48 a 64 selecciones en el próximo torneo. Defiende ese proyecto no solo como una estrategia de crecimiento sino de transformación del deporte más popular del planeta.

"Es un tema que será examinado y debatido en los comités correspondientes tras este mundial. Cuando organizas uno, es importante diseñarlo para todo el mundo, no solo para Europa y Sudamérica. Cada nación debería poder soñar con participar", dijo Infantino el 12 de julio, días antes del partido final.  Pero ese no es el cambio con el que sueñan los aficionados, que recuerdan épocas en las que el deporte estaba menos mercantilizado y más centrado en el ‘jogo bonito’.

Y es que la todopoderosa FIFA y su aliado político circunstancial, Donald Trump, no pueden salir del ojo de la tormenta. Las polémicas se iniciaron desde el temor a redadas migratorias y posibles deportaciones de aficionados hasta la denegación de ingreso a árbitros, fotógrafos y otro personal acreditado. Uno de los más afectados fue la selección de Irán que, al no tener seguridad para mantenerse en territorio estadounidense, tuvo que concentrarse en Tijuana y viajar el día de cada partido.

Pero sin duda, nadie esperó una jugada como la intervención política del presidente Trump, quien fiel a su estilo reconoció abiertamente haber llamado a Infantino para que le retirara la tarjeta roja impuesta en el encuentro contra Bosnia-Herzegovina al goleador de Estados Unidos, Folarin Balogun, para habilitarlo en octavos de final.

Lo que pasó después se salió de los planes de Trump y, de alguna manera, salvó el Mundial. Bélgica goleó 4-1 a la selección estadounidense, en un resultado que bien podría entenderse como justicia poética. Pero además, evitó que la inédita decisión desvirtuara por completo el desarrollo del resto del campeonato.

México, otro de los anfitriones de la Copa, tampoco estuvo exento de controversias. La presidenta Claudia Sheibaum recibió cuestionamientos tras revelar que la FIFA pagó un millón de pesos (más de 57.000 dólares) para rentar el Castillo de Chapultepec, un recinto histórico en el que se celebró una cena de gala como parte de las actividades previas del Mundial. Las explicaciones de la mandataria no convencieron del todo.

Negocio redondo

FIFA tiene un poder incuestionable, tanto que maniobró con libertad plena al imponer costos de las entradas que resultaron prácticamente inaccesibles para los hinchas locales y empujó a los más entusiastas a hacer grandes sacrificios con tal de no perderse el partido de su selección.

Según The New York Times, los precios para la fase de grupos en Estados Unidos comenzaron en 60 dólares con un número limitado de entradas y llegaron a superar los 600. Además las entradas a precio oficial para la final alcanzaron los 10.990 dólares. Por otro lado, cálculos propios de The Athletic respecto al anterior Mundial, evidencian que “antes las entradas que costaban alrededor de 1000 dólares se reservaban para la final del Mundial o para los mejores asientos en las semifinales de 2022. Ahora, si quieres un buen asiento, cuesta eso ver a Estados Unidos jugar contra Turquía en la fase de grupos”.

Para Nicolás Coppa, periodista deportivo del diario argentino del diario Clarín, “la FIFA está teniendo un rol protagónico en relación a otros mundiales en los que el espíritu del torneo era que llegaban los participantes, competían y uno ni siquiera sabía quién era el presidente de de la FIFA de turno, no tenía tanto rol protagónico como ha tomado Gianni Infantino. Estos cambios en los torneos, la aparición del Mundial de Clubes el año pasado. Yo creo que todo ha funcionado siguiendo la dinámica de lo empresarial, lo económico, el beneficio financiero, los millones de ganancias que han dado los los certámenes con la televisión, los sponsors. Eso terminó impactando de golpe en este mundial multitudinario y ha sido beneficioso para el país que es la meca del capitalismo: Estados Unidos”.

Mientras tanto, las cifras para México son más modestas. Un informe oficial indica que la derrama económica dejó al menos 50 mil millones de pesos (dos millones ochocientos mil dólares) en sus tres ciudades sede, ligeramente por debajo de lo estimado.

No es novedad decir que la FIFA maneja el Mundial como un activo comercial porque tiene control absoluto sobre los derechos de transmisión, patrocinios, licencias de productos, uso de logotipos y campañas publicitarias vinculadas al torneo. Gracias a esto maximiza sus ingresos y vende exclusividad a los sponsors. Aunque la estrategia de tapar marcas no autorizadas, como Gillette, Levi’s y Heinz, les permitieron a estas transformar la prohibición en creativas campañas de marketing que se volvieron virales.

A esto se suman las controvertidas pausas de rehidratación para que los futbolistas pudieran tomar agua en recesos de tres minutos en la mitad de cada tiempo del partido. La FIFA, más allá de proteger la salud de los deportistas, aprovechó el espacio para transmitir anuncios comerciales, mientras las audiencias en los estadios protestaban por una medida que el deporte jamás había contemplado y que tuvo efectos en el rendimiento de algunos equipos.

Diego Muñoz, experimentado periodista deportivo que ha cubierto ocho mundiales, entiende que la FIFA por años ha jugado para hacer de la Copa un gran negocio más allá de lo deportivo. “Me parece que hay algunos cambios que han beneficiado a los partidos, sobre todo los que tienen que ver con la posibilidad de darle continuidad al juego, de que se cuenten los segundos para realizar el lateral, de que los cambios no puedan demorar, que los jugadores no puedan hacer tiempo. Ese tipo de situaciones le ha dado al fútbol una mayor intensidad y agilidad. Pero, por otra parte, también está una de las grandes discusiones de hoy, cómo hacer para mantener la tensión en un deporte de 45 minutos, un tiempo cuando la competencia ya no es otro deporte solamente, sino juegos, redes y una atención muy volátil con videítos de 15 o 20 segundos”, dijo a CONNECTAS.

Sin embargo, el verdadero negocio crece con fuerza por otro lado. El fútbol se ha convertido en un imán para las casas de apuestas, y el Mundial en el momento dorado para sus adeptos a nivel global. La mayoría son ilegales y mueven millonarias cantidades de dinero en la clandestinidad. Según estimaciones del sector, en el Mundial se movieron 50.000 millones de dólares en todo el mundo. Incluso el Latam Journalism Review indica que “en América Latina, muchos medios se han sumado al boom, reportando sobre acuerdos de patrocinio, cuotas de apuestas y pronósticos con un entusiasmo que se le suele reservar a los propios partidos”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertaron sobre el aumento de las apuestas en línea con efectos nocivos en la salud mental, economía y relaciones sociales. De hecho, en el continente americano el 2 % de la población, casi 70 millones de personas, presenta ludopatía, un trastorno por adicción a las apuestas.

En este punto hay un dato no menor. DI Predictstreet, una herramienta para pronosticar resultados deportivos a través de la tecnología blockchain, fue designada por la FIFA como primer socio oficial, y pasó de ser una marca desconocida a tener presencia en todos los partidos del Mundial. Según el periodista de investigación Philippe Auclair, “esta empresa realmente no existía cuando estaban en conversaciones con la entidad y aún así se convirtió en socio por una suma verdaderamente considerable. Estamos hablando de 150 millones de dólares”.

Mientras, las denuncias de corrupción y manejos irregulares sobre las federaciones ahondan la crisis de la institucionalidad del fútbol y la confianza de los hinchas. Un ejemplo reciente es el caso de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), que según el diario La Nación está en la mira de fiscales federales y agentes del FBI. Las autoridades estadounidenses comenzaron a tomar testimonios sobre supuestas operaciones financieras ilegales que involucrarían al presidente de esa entidad, Claudio “Chiqui” Tapia.

¿Hacia dónde va el fútbol?

Por otro lado, está el aspecto tecnológico, que tiene tantos adeptos como detractores. Coppa piensa en el fútbol de hoy y recuerda nostálgico esa “mano de Dios” de 1986. “El VAR siempre es polémico. En el 90% de los casos yo creo que actúa bien, pero deja ese espacio chiquitito liberado que nos mata el espíritu y era el deporte que nosotros aprendimos a querer, a jugar de chicos (...) Con el VAR no hubiéramos tenido ese gol de Maradona a los ingleses, y el segundo tampoco, porque arranca con una infracción de un jugador argentino”.

¡Bendito o maldito VAR! Según toque y convenga al fanático de turno. La tecnología del video de asistencia se implementó para mitigar los errores en los partidos, pero eso no permeó las polémicas jugadas que incluso determinaron la clasificación a instancias finales de algunas selecciones.

Además, ahora el fútbol combina cámaras de alta velocidad con inteligencia artificial para detectar instantáneamente los fueras de juego. Los balones cuentan con sensores que registran cientos de datos por segundo, lo que facilita, por ejemplo, la detección del fuera de lugar o si el balón cruzó realmente la línea de meta. Y más allá de la cancha, la tecnología está más presente que nunca para diseñar entrenamientos personalizados, analizar tácticas, evaluar jugadores, prevenir lesiones e incluso concretar fichajes basados en datos.

Y claro, la eterna espera hasta la confirmación de la jugada y la interpretación que al final sigue alimentando la narrativa de que, más allá de la tecnología, siempre habrá una interpretación humana capaz de favorecer a uno u otro equipo.

Para Muñoz hay un dilema grande: “¿De qué manera queremos competir, cómo vamos a hacerlo y hacia dónde caminamos? Nosotros, como continente, necesitamos sí o sí empezar pasos claros hacia la profesionalización de la clase dirigencial. Esto es muy importante y tiene que ver también con cuestiones vinculadas a la transparencia de federaciones y de ingresos de dinero que sean destinados al desarrollo”.

Entre tanto, la posibilidad de ampliar el Mundial a 64 selecciones implica un desafío mayor para los países y las asociaciones, que deberán adaptarse a las nuevas dinámicas económicas, tecnológicas y comerciales, y sobre todo mantener viva la esencia del fútbol. ¿Será posible? La respuesta se podría ver en 2030, cuando España, Portugal y Marruecos serán los anfitriones, mientras Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán partidos inaugurales.

Algunos califican el Mundial de 2026 como el mejor de la historia. Tal vez solo sea esa necesidad de aferrarse al fútbol, así simple y sin matices. Ese deporte que mueve sensaciones al extremo de olvidar las crisis de los países y ahogarse en un grito de gol desde cualquier lugar del mundo, juegue o no tu selección. Pues como decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano, “lejos de los fichajes multimillonarios, en una playa sin nombre alguien patea una pelota o algo que la representa (un bulto de trapo, una lata, una bolsa llena de papeles). Ese gesto transmite un placer inexpresable, el de jugar por jugar”.

Cada semana, la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS publica análisis sobre hechos de coyuntura de las Américas. Si le interesa leer más información como esta puede ingresar a este enlace.

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Boliviana. Licenciada en Comunicación Social con estudios de posgrado en Periodismo Digital, Docencia Universitaria, Derechos Humanos y Comunicación Política. Corresponsal de «Voice of America» (Washington). Editora en la plataforma periodística Connectas (Colombia) y docente universitaria

CONNECTAS es una plataforma periodística sin fines de lucro que promueve la producción, el intercambio, la capacitación y la difusión de información sobre temas claves para el desarrollo de las Américas.