Karpowership apuesta por la flexibilidad para la seguridad energética
Karpowership analiza los desafíos del suministro eléctrico en la región y el papel de las centrales flotantes ante el crecimiento de la demanda y la incorporación de energías renovables

La disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica es cada vez menos predecible, las redes de transmisión presentan limitaciones y algunos equipos esenciales pueden tardar largos períodos en llegar. En América Latina y el Caribe, estos desafíos coinciden con la necesidad de atender una demanda eléctrica creciente e incorporar más energías renovables. Para Yasin Suudi, director ejecutivo de Karpowership, ese escenario hace de la flexibilidad un componente cada vez más importante de la seguridad energética.
En una entrevista en el marco del Future Energy Summit en República Dominicana, Suudi analiza las necesidades de los mercados donde opera Karpowership y las alternativas para sumar generación confiable. Aunque los países comparten algunos retos, señala que las soluciones deben responder a las condiciones particulares de cada sistema eléctrico y a la rapidez con la que necesita incorporar capacidad.
Karpowership opera en Brasil, República Dominicana, Ecuador y Guyana, con una capacidad conjunta superior a 1.3 gigavatios. La diversidad de esas operaciones permite observar distintas necesidades de generación, infraestructura y combustible. Según Suudi, conocer esos sistemas aporta una experiencia valiosa al evaluar nuevas oportunidades en la región.
En Brasil, Karpowership cuenta con un proyecto integrado de generación a partir de gas natural licuado (GNL) de 560 megavatios (MW), compuesto por cuatro centrales eléctricas flotantes, conocidas como Powerships, y una unidad flotante de almacenamiento y regasificación. En República Dominicana, tres Powerships suman 408 MW; en Ecuador, la capacidad alcanza 320 MW y, en Guyana, 111 MW.
Uno de los problemas comunes que identifica el ejecutivo es la coordinación entre los componentes de un proyecto energético. Una central puede estar lista y, aun así, no poder suministrar electricidad si la infraestructura de transmisión u otra parte del proyecto todavía no está preparada. “La generación, la transmisión, la infraestructura de combustible y los permisos deben avanzar de manera coordinada”, señala Suudi.
En ese contexto, destaca la rapidez de despliegue de las centrales flotantes. Cada Powership llega como una central completa, diseñada, construida y puesta en servicio antes de su llegada al país donde operará. Una vez preparadas las condiciones de la red y del lugar de instalación, explica, la conexión y el inicio de operaciones pueden realizarse en 15 a 30 días.
El modelo requiere menos obras en tierra y permite ajustar la capacidad a necesidades de corto, mediano o largo plazo. Suudi añade que la eficiencia de generación también puede reducir el consumo de combustible por unidad de electricidad producida. Al evaluar el costo total del suministro, incluida la rapidez del despliegue, estos factores pueden generar ahorros para la empresa eléctrica.
La experiencia dominicana ilustra cómo esa capacidad puede incorporarse por etapas. Karpowership comenzó a operar en Azua con 178 MW en 2023 y amplió su capacidad a 408 MW en 2025. Según el ejecutivo, sus tres Powerships pueden cubrir aproximadamente el 10 % de la demanda eléctrica máxima del país.
La ampliación se realizó mientras se mantuvo la continuidad de las operaciones. Contar con infraestructura existente, un equipo local y una relación de trabajo con las instituciones dominicanas permitió sumar capacidad conforme a los requerimientos del sistema. Para Suudi, esa experiencia convierte al país en una referencia para otros mercados del Caribe y América Latina.
La flexibilidad también adquiere relevancia a medida que los sistemas incorporan más energía solar y eólica. Su producción cambia de forma natural según las condiciones del clima, por lo que se necesita generación capaz de responder cuando aumenta la demanda o disminuye el aporte renovable. Esa capacidad ayuda a mantener reservas, equilibrar la red y atender cambios inesperados.
“La generación firme y las energías renovables deben trabajar juntas”, sostiene Suudi. Desde su perspectiva, cuanto mayor sea la incorporación de fuentes renovables variables, más importante será disponer de suficiente flexibilidad para respaldarlas y mantener la continuidad del suministro.
A escala global, Karpowership cuenta con 45 Powerships y 11 buques de GNL, y una capacidad instalada superior a 8,500 MW, de acuerdo con las cifras que ofrece el ejecutivo durante la entrevista. Además de diseñar, construir y operar centrales flotantes, participa en proyectos de infraestructura de GNL, energías renovables y otras tecnologías emergentes.
Al abordar las perspectivas para los próximos cinco años, Suudi identifica oportunidades en mercados de la región que necesitan capacidad firme con rapidez o buscan mayor flexibilidad en el suministro de combustible. La generación a partir de GNL forma parte de esas posibilidades. Explica que Karpowership también evalúa almacenamiento de energía, renovables e infraestructura complementaria, con un análisis individual de las necesidades de cada país.
El vínculo con esos mercados incluye contratación de talento local, transferencia de conocimientos y apoyo a iniciativas comunitarias. A través de la Fundación One World Karadeniz, Karpowership respalda proyectos de educación, empoderamiento de las mujeres, reforestación, infraestructura comunitaria y asistencia humanitaria. Girl Power, Girl Move Academy en Mozambique y la iniciativa Lifeships son ejemplos de ese trabajo. En América Latina y el Caribe, concluye Suudi, el principio es comprender las necesidades locales y diseñar los programas comunitarios a partir de ellas.


